La vida cultural tucumana pierde una personalidad muy prestigiosa, con el fallecimiento del presidente de la Fundación Miguel Lillo, Jorge Luis Rougés (foto): ocurrido ayer en esta ciudad. Fue un incansable animador de las actividades de la ciencia y la cultura en el más amplio sentido, a la vez que un destacado letrado, un estudioso del derecho público y un resuelto impulsor de la integración regional.

Había nacido en Tucumán en 1930. Era hijo del filósofo Alberto Rougés y de María Elena Cainzo. Se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de la UNT, en 1956. Alternó los inicios del ejercicio profesional -que practicó siempre- con las funciones de subdirector de la Biblioteca Central de la UNT, y como director de su Departamento de Artes. En 1975 fue vicepresidente de la Fundación Lillo y desde 1981 se desempeñaba como presidente. Fue conjuez del Juzgado Federal y de la Cámara Federal de Apelaciones, así como vicepresidente de la Cámara de Comercio Exterior. Era autor de numerosos trabajos de tesis y de investigación, como La región del Noroeste y Mercosur,

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,

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Sus inquietudes incluían las artes plásticas: fue designado miembro delegado de la Academia Nacional de Bellas Artes. Trabajó para la cultura hasta el último día, con entusiasmo realmente juvenil.

Con motivo de su deceso, la Fundación Lillo decretó asueto en sus dependencias y dictó una resolución de honores.